19 jun 2008

Entrevista al Viceconsul de Bolivia en Barcelona

Por: Maria Gabriela Gonzales E.

El Dr. Mario Camacho Saucedo, nació en Cochabamba hace 42 años, es Lic. en Derecho de profesión y habla castellano y quechua. Hace 5 meses llegó a Barcelona, para integrarse al Consulado General de Bolivia y ocupar el cargo de Vicecónsul; el Lic. se ocupa de llevar las labores sociales y algunos temas puntuales, como el de los pasaportes y gracias a su profesión, en la medida que puede, realiza una asesoría jurídica a los residentes que le visitan.

Fuera del ejercicio libre de la profesión, en el currículum del Vicecónsul, resalta el cargo de Presidente y Miembro del Tribunal de Honor de su Distrito y de la Dirección Departamental de Juntas Vecinales en Cochabamba; motivos por los cuales, el Gobierno de Evo Morales le buscó para consagrarle como Asesor de la Presidencia y de la Cámara de Diputados; para luego enviarle a España en su representación.

Tras su llegada a Barcelona, dice venir con toda la intención de atender lo mejor posible a los compatriotas; pero las limitaciones de personal del Consulado, hacen casi imposible la conformidad de mas de 300 personas que día a día se asoman a las instalaciones, “Nuestro personal es reducido, cuatro personas no pueden con semejante aglomeración de gente; solo esta el Cónsul, el Vice, el Secretario en Derecho y el Financiero Técnico para escucharles y tratar de dar solución a sus problemas”, nos comenta un poco preocupado.

Desde el inicio de sus funciones en España, el Dr. Camacho ha llevado el Programa Tentativo de la entrega masiva de pasaportes en Barcelona, desde el 21 de enero y hasta el 31 de marzo. “Tengo paciencia e interés en hacer las cosas mejor; estamos contactando empresas para evitar la aglomeración, tanto en el Consulado como en el Locutorio y pretendemos muy pronto realizar las citas vía Internet, ese es nuestro principal proyecto inmediato” .

El Vicecónsul también opinó sobre las limitaciones económicas y de infraestructura que imposibilitan al Consulado, “El Consulado no puede con los bajos recursos que cuenta y con el poco personal que tenemos, no podemos construir”. “Otro tema importante ha sido el incremento de solicitudes de la hoja de Antecedentes Penales, para el respaldo de las legalizaciones en España; situación que ha aumentado el número de personas en las oficinas consulares”, explica.

LA GENTE QUIERE RESPUESTAS...

Poco antes de pasar a la oficina del Dr., habíamos sido testigos de las incontables quejas de la gente; algunas personas, como Fátima Carrasco (Sta. Cruz), pedían una mejor organización y proponían que las fichas de ingreso se repartan por trámites “tal día tal trámite”, para evitar la larga espera; otras como Ma. del Carmen Arias (Trinidad), insistía en la necesidad de mayor personal, de atención al público, “ya que nos hacen volver y volver” decía; finalmente, otras como Norca Batista (Cochabamba), solicitaban que los que vienen de lejos (como ella), tengan las mismas opciones que los locales, “deberían dejarnos un día fijo a la semana”, insistía.

Por lo que hicimos llegar las quejas al Lic. Camacho, “Nosotros también somos humanos y también nos equivocamos por tanta desconcentración y nervios, de ver que las colas no avanzan” mencionó.

Así mismo, se quejó del abuso de muchos de los compatriotas y el mal concepto que tienen de un Consulado, “Al hablar por teléfono, no son explícitos ni puntuales, sino que alargan las explicaciones; otros quieren que se les solucionen problemas que son ajenos a nuestras competencias y en mi caso (como Abogado), me exigen más, quieren que les lleve los trámites personales”, “ No todos, pero sí bastantes, llegan prepotentes, agresivos y quieren que se les resuelvan los problemas de trabajo, económicos y de retorno a Bolivia e inclusive, algunos exigen pasajes; otros no se rigen a las normas, vienen con cuentos y pretenden ser atendidos como sea”.

El Vicecónsul, se despide de nosotros, no sin antes dirigirse a los coterráneos y pedirles, que moderen su mal comportamiento, “Ya que la pobreza, no es sinónimo de poca educación”, concluye.