31 ago 2008

Carla y Estefanía, las bolivianas más bellas en Italia y España

La cruceña Estefanía Baigorea pasó un par de meses, durante dos horas diarias, aprendiendo a caminar con tacos. La joven de 17 años sabía que esto era determinante si no quería hacer un “papelón” en el concurso de Miss Bolivia-Italia.

“Estaba muy nerviosa, no creí que iba a ganar. Cuando llamaron mi nombre entre las 10 finalistas fui la última en ser nombrada, por eso me emocioné mucho”, recuerda la joven que aún va al colegio y que llegó a Italia hace 10 años.

El concurso se efectuó en el teatro Creberg, en Bérgamo (región italiana de Lombardía), donde compitieron 40 muchachas de entre 16 y 26 años.

Uno de los requisitos, explica la organizadora Miriam Orihuela, era que las participantes fuesen hijas de inmigrantes bolivianos o bolivianas radicados en Italia.

El certamen de belleza se desarrolló para integrar más a los inmigrantes en ese país y por el aniversario patrio.

El concurso de Italia no fue el único que se organizó en Europa para elegir a la boliviana inmigrante más bella. El 3 de agosto se organizó en Madrid el Señorita Bolivia-España.

Al igual que en el certamen de Italia, participaron 40 candidatas y de la misma manera que en Bérgamo, la ganadora fue una cruceña.

“Es un honor representar a mi país”, afirma Carla Indira Rivero, la feliz reina de 21 años y dedicada a labores domésticas en una casa de la capital española donde además cuida a los dos hijos del matrimonio.

El certamen en Italia

Orihuela dice que es la segunda ocasión que se realiza la elección en Italia. Fue organizada por la comunidad de compatriotas inmigrantes en la ciudad de Bérgamo y contó con el apoyo de la Embajada de Bolivia y los consulados.

El embajador en Italia, Esteban Catarina, explica que el concurso si bien se cumplió el 23 de junio, permitió celebrar las fiestas patrias, “aunque algo adelantadas”.

Además, la elección de belleza formaba parte de un programa de festejos planeado por la comunidad boliviana como antesala al 6 de agosto.

“La convocatoria fue lanzada en febrero en todas las ciudades de Italia”. La ganadora del certamen recibió 500 euros, además de un contrato de trabajo para ser la imagen de una asociación en ese país europeo y otro con una agencia de modelaje válido por una gestión.

El concurso en España

El Señorita Bolivia-España contó con la participación de chicas de entre 18 y 26 años, con la salvedad de que debían ser inmigrantes. Las hijas de bolivianos nacidas en Europa no podían concursar.

Al igual que en Italia, explica el organizador del certamen, David Sapiencia, la idea fue integrar más a la comunidad de inmigrantes en España y conmemorar el aniversario patrio.

“A través de la Embajada (en España) convocamos a la elección. Se mandaron invitaciones a las asociaciones, consulados, empresas y a medios de comunicación latinos”.

La convocatoria tuvo gran acogida entre las chicas. Por eso más de 80 enviaron sus fotos y datos personales al correo electrónico del organizador, pero fueron preclasificadas 40 luego de un casting. Participaron jóvenes que radican en Murcia, Ipiza, Barcelona, Valencia y Madrid.

El segundo lugar, con el título de Señorita Elegancia, fue para la chuquisaqueña Claudia Flores, de 26 años, y el tercero (Señorita Integración) fue para Katherine Deheza, de 18 años y oriunda de Cochabamba. Las tres ganaron un viaje de ida y vuelta a Bolivia.

Hablan ellas

“Me siento orgullosa de representar a mi país”, sostiene Estefanía desde el otro lado del teléfono. Su acento cruceño está casi perdido, pero desliza más de un “puej” al hablar. Explica que su principal motivación fue el apoyo de su madre, Rosa Vaca de Baigorea, y la posibilidad de conseguir los premios.

Similar criterio tiene Carla. “Es un honor ser la elegida, mucho más estando sin documentos en España. Soy muy orgullosa de mi país y de representarlo”.

Dice que pensaba volver a Bolivia por unos días justo cuando se realizó el concurso y ahora no sabe cuándo viajará para visitar a sus parientes. En cuanto a su preparación, Carla Indira Rivero cuenta que ensayó en su casa durante tres semanas. “Aunque durante el día del evento sólo practicamos, por la mañana, con los que organizaron, yo estaba muy cansada”. La Miss Italia-Bolivia agrega que dedicó seis horas diarias a su preparación. “Marcelo Antezana (diseñador de modas de Cochabamba) llegó para prepararnos y enseñarnos cómo debe comportarse una representante de belleza”.

Además, también fue a Italia Clara Tórrez, quien se encargó de instruir las coreografías.

“Ella me enseñó a bailar, la danza con la que representé al departamento de Beni”.

En Italia, el concurso fue organizado por la comunidad boliviana radicada en la ciudad de Bérgamo

La Señorita Bolivia-España dice que siente más orgullo porque ganó pese a no tener papeles

Entre la nostalgia y la alegría

La nostalgia se apodera de Carla Indira Rivero cada vez que recuerda a su natal Santa Cruz. Sin embargo, esta joven de 21 años y que recientemente fue elegida como Señorita Bolivia- España sabe que tiene que “superar esa amargura” porque debe continuar trabajando en Madrid .

“Me vine hace año y medio con mucha nostalgia, extraño mucho mi tierra, Santa Cruz, a mis amigos a mi familia cuando alguien me llamá de allá”.

Está agradecida con el trabajo que tiene. Pese a no contar con su documento migratorio al día, se emplea en la casa de una familia que tiene dos niños. “Me tratan muy bien y tienen afecto por mí al igual que yo por ellos”. Luego de dos días de intentar ubicarla, Emigrantes habló por teléfono con esta joven cruceña, y ella aprovechó en contar detalles del concurso y de su vida.

—¿Cómo te enteraste del certamen de belleza?

—Me invitó la señora Anghi, quien es parte de la Fedabol (Federación de Asociaciones Boliviana) Chuquiago Marca. Acepté presentarme al casting. Asistí al primer casting, porque hubo dos.

—¿Y cómo te enteraste que estabas entre las elegidas?

—Luego de unos días me llamaron y me dijeron que era una de las elegidas y que me preparara.

—¿La preparación fue mucha, hiciste ejercicios?

—La verdad, no, porque no hubo ensayos ni nada de eso, cada quien podía practicar como pudiese en casa.

Practiqué un poco, leí algo de historia de Bolivia y de la cultura. Pero los organizadores nos dijeron que debíamos ir a ensayar el mismo día que se desarrolló el evento, pero por la mañana. Ahí sí practicamos desde las ocho hasta la una de la tarde, por eso estaba agotada.

—¿Te costeaste los gastos o te ayudó alguien?

—Fedabol me dio un vestido que la verdad no me gustaba mucho, por eso me desanimé de participar en el concurso, pero después mi hermana Grace, quien vive en la frontera con Francia, me dijo que me iba a regalar el vestido y los zapatos. Y fue así, ella llegó un día antes del concurso y compramos el vestido y los dos pares de calzados para las dos presentaciones, de gala y de ocasión.

—¿Cuando conociste a las demás competidoras te sentías ganadora?

—Ni imaginé que iba a ganar, porque no hubo una preselección, cuando salimos en traje de gala ya anunciaron a las tres ganadoras. Ese instante yo quería que terminara todo porque sinceramente estaba muy cansada. Pero anunciaron mi nombre como la ganadora y me sorprendí demasiado. Me emocioné, pero no lloré, aunque estaba doblemente feliz. No podía creer que yo había ganado el concurso.

Algunos detalles

La comunidad de compatriotas en Bérgamo y la Embajada lanzaron en febrero la convocatoria para el Miss Bolivia-Italia.

En el concurso participaron 40 muchachas bolivianas o hijas de inmigrantes que radican en varias ciudades.

El certamen final se llevó a cabo el 23 de junio. El espectáculo duró tres horas.

Además del concurso de

belleza hubo la presentación de alimentos preparados con quinua.

También un desfile de moda con trajes típicos que fue la atracción de la gente en esta actividad.

Para preparar a las concursantes viajaron desde Bolivia Marcelo Antezana, diseñador de modas, y Clara Tórrez, quien se encargó de las coreografías de las muchachas.

El premio fue 500 euros y contratos para modelar.

En España, el concurso reunió a más de 2.500 ciudadanos bolivianos.

Hubo 80 interesadas, pero se preclasificaron 40 jóvenes inmigrantes. No se aceptó la participación de hijas de bolivianos nacidas en Europa.

Como parte del espectáculo se presentaron grupos de danza folklórica como el tinku, caporales y pujllay, tarqueada, entre otros.

Las concursantes se hicieron cargo de comprar los vestidos y de su maquillaje.

El premio para los tres primeros puestos fue un pasaje de ida y vuelta a Bolivia.