Tres ciudadanos bolivianos que vivían y trabajan en Murcia (España) y que, según informaron tramitaban su legalización, informaron que fueron detenidos por la policía española en las puertas del consulado boliviano en esa ciudad y que sus autoridades ignoraron el hecho.
En una misiva enviada por los afectados (Rolan, Sergio y Faustino, de origen cruceño) se lee que la detención se produjo el 12 de febrero, en un operativo sorpresa, “cuando ingresábamos al consulado”. Una vez dentro de esta oficina —agregan— el cónsul Nicolás Armando Dávila Cruz y la vicecónsul María Celia Orellana Villarroel no hicieron nada por ayudarlos, lo que “nos hace suponer que los ciudadanos del oriente no tenemos consulado ni institución que nos proteja”.