SARA GONZÁLEZEL PRAT DE LLOBREGAT
Su vida en Barcelona no cabía en una maleta de 23 kilos. Abraham Gonzáles, de 48 años, sostenía ayer entre sus dedos el billete de vuelta a su Bolivia natal, su pasaje de regreso al pasado, mientras buscaba cómo restar peso al equipaje para poderlo facturar. Se ha dejado la piel durante tres años buscando trabajo en todos los rincones del país, pero se da por vencido.
Gonzáles llegó a Catalunya en el 2006 junto a su esposa y sus dos hijas mayores, de 20 y 21 años. "Vine buscando mejorar nuestra situación dejando atrás a mis dos hijos pequeños", explica visiblemente emocionado. Durante estos años ha barrido mercados, ha sido ayudante de albañil y hasta ha limpiado caballos en una granja de Toledo. Su mujer, Sonia Navia, ha trabajado todo este tiempo limpiando hogares en la capital catalana.
Tras más de un año sin trabajo, Gonzáles tomó la decisión de regresar junto a su esposa a Montero, su pueblo. Allí volverá a poner en marcha su pequeña emisora de radio para poder sobrevivir. "Aunque parezca mentira, se gana más aquí limpiando casas", afirma.
Los sueños incumplidos
"Siempre tuve la esperanza de poder trabajar legalmente, pero ha sido imposible. Además de los problemas económicos, es difícil soportar la dureza de la ley, que empeora cada vez más la situación de los indocumentados", lamenta. "Es duro y muy triste, pero me llevo un bonito recuerdo de Barcelona", asegura este boliviano, que luce con orgullo un anillo y un reloj de su equipo del alma, el Barça.
Su mujer vive el adiós en silencio mientras sostiene en su regazo una muñeca. "Es para nuestra hija, le hará mucha ilusión", dice casi susurrando. El matrimonio vuelve a Bolivia, pero sus dos hijas mayores se quedan en Barcelona. Ambas trabajan limpiando casas y, para hacer frente solas al alquiler, han realquilado las habitaciones del piso.
A Gonzáles casi le saltan las lágrimas mientras vacía las maletas. Se marcha sin cumplir una de sus ilusiones: visitar Montserrat. "Nunca teníamos dinero suficiente para ir los cuatro", explica su hija antes de la entrañable despedida.