21 may 2007

Del “sueño europeo” a la pesadilla, bolivianos en España

Rosmery Castro Quisbert
V oz Latina, Madrid 21 de mayo 2007

Así se resume la situación de los nuevos inmigrantes bolivianos que llegaron a España en los últimos meses a raíz de la exigencia del visado. Una vez han cruzado Barajas los sueños se evaporan, se encuentran con desafíos inimaginables, el rechazo, la explotación, la soledad. A su condición de “ilegales” se suma la xenofobia, el desprecio al diferente, el racismo, muros infranqueables que dificultan la búsqueda de trabajo y vivienda en un país donde ya suman 300.000 los bolivianos de los cuales solo 70.000 cuentan con la documentación correspondiente para trabajar de manera legal. Ante esta situación muchos optan por el retorno al país de manera voluntaria, se acogen a programas como el Programa de Retorno Voluntario de Inmigrantes desde España, PREVIE.

Mucho trabajo por poco dinero

El panorama de los documentados es ligeramente mejor, pero también afectado por la masiva llegada de compatriotas que se ofrecen a mitad de precio por jornada, el salario mínimo en España oscila entre 500 y 600 euros, los contratos son esporádicos, la mayoría se ven obligados a trabajar mas de una jornada, festivos y fines de semana, vivir para trabajar. Hace una década las ciudades de España solían quedarse vacías durante las vacaciones de verano, hoy los inmigrantes llenan el vacío de sus calles, el metro, los parques y los sitios de ocio; un salario de 600 euros es insuficiente para tomar el sol en las playas españolas.

“Desde que llegue a España, hace 7 años, no se lo que son unas vacaciones” comenta Lucia Molina, paceña, quien ya cuenta con la nacionalidad española desde hace 3 años pero que no le sirvió de mucho para mejorar su calidad de vida, los primeros años trabajaba cuidando niños y ancianos como interna porque no tenia los papeles, vivía con miedo a salir a la calle, luego de un par de años la autorización de trabajo le sirvió para trabajar como externa limpiando oficinas y casas por horas, hoy es cajera de un supermercado, tiene contrato por media jornada en dos sitios distintos, cobra 300 euros por media jornada. Para llegar a fin de mes Lucia necesita como mínimo 800 euros, 250 para el alquiler de una habitación en la casa que comparte con 4 compatriotas por las afueras de Madrid, 70 en gastos de luz, agua y teléfono; 250 en alimentación,60 en transporte y 150 euros de ayuda familiar que envía a fin de mes a Bolivia para sus padres y hermanos, por lo tanto trabaja de lunes a domingo, los fines de semana cuida niños, limpia oficinas y casas por horas.

Marcos es de Cochabamba, partió rumbo a Madrid hace 9 meses gracias a la ayuda de un familiar que le pago los pasajes y le envió la carta de invitación, a los 3 meses encontró trabajo en la construcción, le recomendaron ir a la estación de trenes en Atocha donde a primeras horas de la mañana se reúnen los inmigrantes para ofrecerse a los empresarios españoles de la construcción que buscan mano de obra barata e indocumentados para evitar pagar gastos a las seguridad social, a Marcos le pagaban 40 euros por día y 10 tenia que dar al “colocador”, el que recluta trabajadores para el empresario. Al cabo de un mes dejo aquel trabajo, duro y arriesgado, “se producen accidentes a diario, el empresario no se hace cargo de nada, te abandona en las puertas de un hospital y se hace humo”dice. Luego de aquella experiencia Marcos busco un trabajo que fuera menos peligroso, ahora hace entrega de pedidos para una frutería de colombianos, le pagan 500 euros al mes, trabaja de 7:00 a 14:00, de lunes a sábado e incluso festivos, vive en una casa de los peores barrios de Madrid donde por 300 euros comparte una habitación con su hermana, pusieron una cama de dos pisos, a pesar de tener trabajo Marcos se siente explotado, humillado, si tuviera los papeles en otro sitio cobraría por este trabajo 800 euros, dice, que aguanta muchas cosas en este país porque no quiere decepcionar a su hermana que le ha pagado el viaje, desde que llego han cambiado 2 veces de casa primero porque no se entendía con los peruanos y luego con los ecuatorianos, ahora comparten la casa con bolivianos. Le resulta difícil la convivencia con otras personas, “somos mucha gente y la casa es mas bien pequeña, hay horarios para todo, para ducharnos, para cocinar, para utilizar la mesa del comedor, no puedes hacer ruido, nunca te sientes cómodo como en tu casa, todo esto produce mucha tristeza”,que sino fuera por la deuda que tiene con su hermana ya se hubiera ido a Bolivia, donde al menos tiene buenos amigos y no le miraban con desprecio por las calles.

“Como inmigrantes la vida no puede ser mas dura, muchas veces me pregunto como seria mi vida si hubiera permanecido en Bolivia, quien sabe, por lo que se ser inmigrante es arduo, duro, tener que vivir una cultura diferente, a ser estropeados humillados por unos centavos mas, cuanto quisiera yo que los bolivianos no tengan que dejar al país. Tener autos, carros, ropas,etc , no llenan la vida de uno, para que sirven esos trapos y esos carros para nada, creemos en nuestra Bolivia que tener esas cosas nos hacen felices, pero no es así, es la familia, los amigos, las costumbres son las que nos hacen felices. Detesto España y su gente mediocre que ahora son los nuevos ricos y por ende tratan de humillar a los que vienen a este país, se sienten superiores por que se sienten también inferiores con los demás europeos…así no mas es la cosa”, es el comentario de otro boliviano que no se identifica.


Consulados atiborrados

Largas filas y muchas horas de pie frente a un Consulado sumido en el caos y la desinformación, que no puede hacer frente a la llegada masiva de miles de bolivianos, de manera particular en Madrid, oficinas donde acostumbrados a atender a pocos bolivianos, 50 mil hace 5 años en toda España, hoy suman 300.000 mil, no se han abierto mas consulados en otras provincias como Valencia y Murcia donde esta el grueso de bolivianos trabajando en la agricultura, y deben desplazarse necesariamente a Madrid para realizar sus tramites, en mayoría poderes para los hijos que dejaron en el país, o inscripciones consulares. Las colas en el Consulado de Madrid empiezan a las 4:00 de la mañana, los mas listos venden sitios entre 5 y 10 euros, los tramitadores también están presentes haciendo su agosto, y alguna compatriota que ofrece ricas salteñas y relleno de papa a 2 euros.

La desprotección a los derechos humanos, la ausencia de instituciones bolivianas que velen por el respeto de los mismos es otra de las consecuencias de la masiva llegada de bolivianos a España, los consulados no dan abasto para preocuparse por un boliviano que ha sido detenido por la Policía, como es el caso de Rosana, detenida el 23 de abril en la estación de autobuses de Murcia junto a su esposo en una visita a esa ciudad, ella embarazada, pasaron 48 horas en el calabozo, sus amigos bolivianos -también indocumentados- no podían hacer nada por ellos pero llamaron a la Embajada y Consulado de Bolivia para que se preocuparan e hicieran algo pero la respuesta de los funcionarios fue “no podemos hacer nada”. Según Mirta, otra amiga argentina de la pareja, cuando llamo al Consulado de Madrid ni siquiera le preguntaron por cómo se llamaban los bolivianos detenidos o en qué comisaría de Murcia se encontraban, no tomaron nota de nada “fueron muy técnicos en sus respuestas”.

Sube el precio del alquiler y bajan los salarios

Con el euro los precios de la vivienda en España se han disparado de tal forma que un apartamento en Madrid ha llegado a costar incluso mas que en el resto de capitales europeas, a esto también se ha suma la llegada masiva de los nuevos vecinos inmigrantes. Un café costaba 100 pesetas (60 céntimos de euro) con la nueva moneda subió de 1 a 2 euros según la zona, mientras que los salarios se congelaron e incluso bajaron como es el caso de las empleadas del hogar que de cobrar 600 euros hoy les ofrecen hasta 400 euros como internas; como nunca antes las amas de casa españolas prefieren trabajar en una oficina y contratar a una empleada, cama adentro, para sus casas.
Otro país otros términos ¿cómo buscar una casa?, a pesar de hablar el mismo idioma los términos de un país a otro son distintos, los acentos destacan, los españoles no quieren alquilar sus casas a inmigrantes y cuando lo notan inmediatamente cuelgan el teléfono. ¿Qué es un piso?.¿
Estudio: Aparta estudio - cocina americana o kitchenet
Apartamento: Un dormitorio mas living comedor, lo conocido como 2 ambientes
Piso: Apartamento más grande de 2 o más dormitorios. Es lo que se conoce como un 3 ambientes, es un living comedor más dos habitaciones, generalmente una de las dos es más pequeña.
Ático: Apartamento en un último piso de un edificio.
Pisos compartidos: Casa que se comparte con 2 o mas personas

Los precios varían según las zonas y las comodidades que pretendas, así pues un apartamento - un dormitorio- por el barrio de Salamanca, el mas distinguido de Madrid, oscila entre 1000 y 1500 euros, cinco meses de aval y garantía bancaria, visto así un inmigrante difícilmente puede pretender vivir en estos barrios céntricos, es habitual que comparta una casa entre 2 o mas personas por las afueras de la ciudad, en muchos casos en condiciones de hacinamiento, por los barrios mas pobres. Es muy normal que los apartamentos lo ofrezcan con algunos electrodomésticos como lavadora, nevera y otros utensilios de cocina. En general en el precio están incluidos los gastos de administración del edificio, lo que se conoce en otro lado como expensas y en algunos casos también incluye el gasto del agua. En Europa es común que personas que viven en pisos con varias habitaciones las subalquilen, en este caso es habitual que los primeros inmigrantes subalquilen habitaciones a compatriotas que acaban de llegar al país, aprovechan el río revuelto para hacer negocio con sus propios paisanos a quienes cobran precios desorbitados, les obligan a compartir una habitación con varias personas, o les alquilan por turnos, uno por el día y otro por la noche solo para dormir.


Arraigo social para indocumentados

Luego de vivir 3 años en la inseguridad, el miedo, esclavizados y escapando al control de la policía, los ilegales pueden optar a la tarjeta de residencia y trabajo por arraigo social.Requisitos :
- Llevar 3 años de residencia ininterrumpida en España;
Hay que llevar por lo menos 3 años en España y no haber salido del país más de 120 días en esos tres años para poder solicitarlo.
- Tiene que demostrar con pruebas que ha estado aquí esos tres años. Si llevas menos tiempo, hay dos opciones: esperar a llevar los 3 años o bien conseguir oferta de empleo y que el empleador solicite para ti la autorización de residencia y trabajo, para lo que tendrás que estar en tu país de origen.
- Carecer de antecedentes penales;
- No tener prohibida la entrada en España;
- Contar, en el momento de la solicitud de arraigo, con un contrato de trabajo (o contrato condicionado) por un periodo mínimo de un año; y
- Acreditar vínculos familiares con otros extranjeros residentes o presentar un informe del
Ayuntamiento que acredite su inserción social.

Retorno voluntario

Y para quien no aguante mas la pesadilla: Retorno voluntario. Según un informe del Programa de Retorno Voluntario de Inmigrantes desde España, PREVIE, durante el 2006 el país con un mayor numero de retornados fue Bolivia, seguido de Argentina, Brasil y Uruguay. El número de ecuatorianos también se mantiene respecto al año anterior, debido al establecimiento del Programa de Reintegración, donde el colectivo ecuatoriano ha sido el máximo beneficiario de dicho proyecto.

A partir de la firma del convenio hasta el 31 de diciembre de 2006, el número total de personas que han viajado a sus países de origen, bajo el Programa de Retorno Voluntario de Inmigrantes desde España, ha sido de 397. Dichas personas se encontraban en situación de extrema vulnerabilidad, debido a circunstancias tales como la falta de integración, ser víctimas del tráfico ilícito de seres humanos, ser inmigrantes acogidos a los servicios de la asistencia social primaria, estar en situación de indigencia.