7 nov 2007

INFORME VERSTRYNGE SOBRE LA INMIGRACIÓN EN ESPAÑA

“Demasiado Estado o demasiado mercado matan, respectivamente, al Estado o al mercado… y demasiada inmigración matará, tarde o temprano, a la inmigración, previo pase por cerrojazos, broncas, enfrentamientos étnicos, y lepenización de las mentes. Así, según sondeo de TNS-SOFRES5 26% de los franceses “se declaran de acuerdo con las ideas de J. M. Le Pen… y sólo un entrevistado de cada tres franceses juzga sus posiciones inaceptables…”.
A los españoles nos van a malograr:

Van cambiando las percepciones, y de forma inquietante pero lógica. Porque a los españoles nos van a malograr. Por ejemplo: Sobre si los inmigrantes pueden traer sus familias, la respuesta es, generosamente, “si” para el 73%; acceder a la educación pública, generosamente: 92,5%; tener asistencia sanitaria gratuita: generosamente 81·%; obtener un puesto de trabajo en igualdad de condiciones que los españoles: generosamente 86,4%, etc. No nos importa mucho, generosamente, que lleguen a ser a nuestros jefes o casarse con un familiar nuestro, o que vayan a los mismos colegios que nuestros hijos… Si, pero, cuando en el Barómetro del CIS de Noviembre de 2005, la inmigración era el tercer problema (detrás del paro y del terrorismo), en el de Septiembre del 2006, se transformó en el primer problema (casi el 60%), el segundo el paro, y el tercero la vivienda (pero es que ambos tienen que ver con la cuestión migratoria). ¡Cuanta ceguera frente hacia donde nos encaminamos! Pues ya en el Barómetro noviembre del 2005: 1) el 92,9% de los españoles consideraban que los inmigrantes eran, entre “bastantes” y “demasiados”; 2) 6,8% consideraban que había que permitir la “entrada libre” frente a 90,7% que se muestra partidario de algún tipo de limitación. Y sin embargo la clase dominante, claramente apoyada por patronales, sindicatos, y medios de comunicación, no sólo no se da por aludida, o escurre el bulto, sino que insiste una y otra vez en que lo que la “sobreinmigración” no sólo es “inevitable”, sino “beneficiosa”…

Los Mitos de la Inmigración:

Primer Mito:

La inmigración se hallaría, dicen, en el origen del crecimiento español. En realidad, el agente principal del crecimiento español ha sido el ingreso en la UE, el 01-01-1986. Desde entonces hemos crecido 20 puntos, es decir, un punto por año. Como señala Concha Martín8 “buena parte de los avances se explican por los fondos a los que España ha podido acceder y que suman más de 150.000 millones de euros en estos últimos 20 años”.

SEGUNDO MITO:

“LOS INMIGRANTES VIENEN A DESEMPEÑAR TRABAJOS QUE LOS AUTÓCTONOS YA RECHAZAMOS”: Falso.

Vienen a desempeñar trabajos que están muy mal pagados. Si la remuneración fuera decente, esos puestos de trabajo estarían ocupados por los españoles o por los “comunitarios”. Y cualquier sociólogo sabe que (desgraciadamente) el estatus social está hoy prácticamente determinado por la remuneración (antaño lo era por el prestigio social). Lo bien pagado es lo hoy valorado, y no es abandonado a terceros.

Así, explica Guillermo López Casanovas, de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, que hay que rechazar la idea que la inmigración aumenta la productividad: “La mayoría de los inmigrantes trabajan en sectores de productividad débil y en peor forma de todo la UE. La llegada de inmigrantes permite quizá evitar que algunas fábricas cierren, pero sólo hace retrasar la solución del gran problema de la economía española, a saber la productividad. Sin la inmigración, el necesario proceso de adaptación ya habría comenzado”. Mismo sonido de campana desde Xavier Salai Martín, de la Universidad de Columbia: “los inmigrantes, cuando llegan aquí, empujan los salarios a la baja e interrumpen las evoluciones tecnológicas”

TERCER MITO:

“ACOGIENDO LOS POBRES DE LOS PAÍSES EMISORES, CONTRIBUIMOS A ALIVIAR, ALLÁ, ADEMÁS DE COYUNTURAS NEGATIVAS PERSONALES, COYUNTURAS NEGATIVAS NACIONALES”.

Si la inmigración impide, acá, la mutación necesaria en la productividad, impide en parte allá, es decir en origen, el necesario despegue económico y científico. Y ello porque esos países son sangrados de los mejor de sus cuadros… Porque no son aquellos con una mano delante y otra detrás los que mayoritariamente vienen acá, sino los que están formados (a costa del erario público) y los que tienen capacidad (individual, grupal, o familiar) de generar el excedente con el que pagan el cayuco, al traficante, … y al funcionario del Estado que mira para otro lado. En otras palabras, como afirma Ángel Aranda17, dando cuenta del “Estudio sobre Inmigración y Transformación Social en España”18: “Sorprendentemente, y contrariamente a lo que suele pensarse de forma generalizada, la pobreza de los inmigrantes no es un factor predominante a la hora de trasladarse a miles de kilómetros de distancia con la esperanza de iniciar una vida mejor”. De hecho, según los catedráticos Enrique Argullol y Guillem López (también de la Pompeu Fabra, de Barcelona), “los inmigrantes que se asientan en España no son los más pobres de sus países. Cuando más pobre se es, menos se emigra”….

El daño provocado a los países de origen puede reflejarse en la noticia de que hay más médicos de Malawi en Manchester que en todo Malawi… ¿Suplen las remesas esa hemorragia

CUARTO MITO:

“LOS INMIGRANTES APORTAN MÁS DE LO QUE CUESTAN”.

Falso doblemente, ni con carácter inmediato, ni a término, es cierta esa afirmación. Y además, depende de “¿para quién?”. Es evidente que, si a largo plazo, los inmigrantes frenan los incrementos de productividad, a corto plazo son muy rentables para el capital, tratándose de mano de obra barata, sumisa y paciente. Ello por ahora; porque téngase en cuenta que con la generación aquí nacida, o aquí traída desde la infancia, el panorama variará considerablemente, acabándose (véanse Francia y sus suburbios) lo que para muchos suple el “mito del buen salvaje”.

Porque ¿qué pasa con los hijos de los inmigrantes, aquí instalados? Se tratará de personas que, mentalmente, han pasado de agradecer (más o menos), a exigir (más), y ya no se conformarán con un “salario de clandestino”. Y, o bien 22 En su obra “La grane migration” París, 1995, págs. 25 y ss). 10 obtendrán más que aquello con que sus padres conformaban, o bien tenderán a la sobredelincuencia, generando por cierto un incremento del gasto público y privado en materia de lucha contra la delincuencia, pero también en otros ámbitos…

Y con la cuestión de la inseguridad estamos entrando en si la inmigración es un gran negocio no sólo para el capital, sino también para él español de a pie. Ya hemos visto que se disparan, por la inmigración, los gastos públicos en materia de seguridad ciudadana y justicia23. También lo harán en otro ítem como es la sanidad. Lo harán vía muchos factores, pero en particular por las interconsultas y los medicamentos; y si no se incrementa el gasto (porque se comprima), entonces asistiremos a una degradación de la asistencia sanitaria: de hecho las listas de pacientes de muchos médicos de la Seguridad Social no recogen aquellos numerosos enfermos carentes de tarjetas sanitarias. Lo mismo acontece con la enseñanza en la que hay que gastar mucho más si queremos detener la caída en picado del nivel en las escuelas públicas a pesar de los esfuerzos desesperados del profesorado. El caso de Madrid es perentoriamente ilustrativo: La población inmigrante en Madrid representan el 12,1% del total. Sin embargo, consume el 46% de la factura en programas sociales de la región, entre los que se incluyen prestaciones por desempleo. El fomento del alumno extranjero cuesta anualmente 2.976 euros, cien más que un nacional24.

Esto ya está sucediendo dramaticamente en Alemania!

Siete factores más empeoran el panorama:

1º. En breve, y como es lógico, la parte de la Europa Central ingresada en la UE detraerá una cantidad cada vez mayor de los fondos que hasta ahora eran destinados prioritariamente a España.
2º. El Sistema Impositivo español es, de hecho, cada vez más regresivo. Por ello, los sobregastos derivados de la inmigración serán financiados, sobre todo por lo que paguen las clases medias y bajas (y no por las clases altas, que son, además, las más beneficiadas por la inmigración).
3º. Cada vez más el paro recae sobre los inmigrantes, y (recuérdese el punto anterior) se disparan los gastos que los demás tenemos que financiar para cubrir el seguro de desempleo. Ya Guillem López Casanova (otro vez de la Pompeu Fabra)25 señaló recientemente que no sólo “sin la inmigración el proceso de adaptación [de la economía española] ya se habría iniciado, [sino que] a la inversa, acumulamos hoy una población en edad laboral que, en caso de crisis puede tornarse un problema”. Pues bien estas son las últimas noticias: “Casi la mitad de los nuevos parados en noviembre [del 2006] eran extranjeros… El paro se ha concentrado en sectores con gran presencia de inmigrantes (servicios y construcción)” 26. Y así seguirá y se incrementará.
4º. Y no digamos ya la sangría que se prepara cuando haya que pagar transferencias afuera de nuestras fronteras por las pensiones de jubilación.
5º. En cuanto al tan cacareado aporte de los inmigrantes frente al déficit de la Seguridad Social, el caso de Madrid es definitorio: los inmigrantes suponen
25 R. Aymerich, op. cit.
26 “El País”, 05-12-06.
6º. Y, además, lo que pagan los inmigrantes como fiscalidad es mucho menos de lo que suponen como gasto. Según Fernando Merry del Val y Lucía Figar (en una investigación para las Consejerías de Economía e Innovación Tecnológica y de Inmigración, ambas de Madrid)27: “el aporte global de los inmigrantes residentes en Madrid a la Hacienda estatal ascendió a 1.115 millones de euros en el 2005; mientras su gasto en servicios sociales, sanidad y educación se elevó a 1.374 millones”

7º. Atención al gasto público “no cuantificable”: porque aumentos de la población inmigrante tan brutales como el sufrido por España, y además en un tiempo record, suponen una auténtica explosión de inversiones en carreteras, conducciones de agua y gas, urbanizaciones, nuevos colegios, hospitales y centros de salud, comisarías, juzgados, prisiones, ayudas especiales a extranjeros (guarderías, comedores, ayudas para la educación…)28.
Pero insistamos sobre la cuestión de las ayudas y de las remesas: en julio del 2006, el número de parados extranjeros era de 133.109 personas, o sea un 21,6% más que un año antes; sin embargo el aumento de las prestaciones percibidas había aumentado (en el mismo plazo) un 33%

QUINTO MITO:

“LOS INMIGRANTES TIENDA A REJUVENECER LA POBLACIÓN Y, POR ELLO A ASEGURAR NUESTRA VEJEZ”.

Realmente aquí coexisten (y se alimentan mutuamente) dos mitos. O mejor una estafa y un mito. Comencemos por la estafa: se nos dice que corresponde a la población activa mantener a los que dejan de trabajar. ¿Sólo a ella? Es decir, ¿no tienen nada que aportar las enormes ganancias de productividad de las que año tras año se beneficia el capital? Por ejemplo: si hace 20 años se necesitaban tres turnos de 8 horas para producir 300 automóviles, y hoy tan sólo se necesita uno. ¿Nada tiene que ver esa empresa en el mantenimiento de los ya inactivos? Es decir, a productividad mayor obtenida por las empresas ¿no corresponde mayor obligación social? Por lo visto, al trabajador toda la obligación, pero al capital “si te he visto no me acuerdo….”

Ahora el mito: a saber la mayor natalidad de los inmigrantes. De hecho, estos se adaptan muy rápidamente al patrón dominante de la madre española. Es decir dos hijos por pareja como media. Contribución a una sobrenatalidad: prácticamente nada. Y, de hecho, las parejas inmigrantes adoptan ese patrón de comportamiento por los mismos motivos que las parejas españolas: no se hacen hijos con salarios bajos y con inestabilidad laboral. Pero, además, ese alineamiento sobre el patrón dominante no se consigue por la vía, barata, de la contraceptación, sino por la cara, del aborto.