Texto: Edwin Pérez Uberhuaga
Madrid, 9 Dic (Erbol).- Ha disminuido notoriamente la cantidad de bolivianos que llegan a Europa, por efecto de los requisitos del visado y la crisis económica internacional, pero aún hay quienes se animan a emigrar a Irlanda y Gran Bretaña, donde no se pide el visado, o al Brasil, donde hay mayores ganancias.
Esa percepción tuvo RAIZ BOLIVIA en el vuelo Madrid-Sao Paolo-Madrid de noviembre, en el que los aviones, hasta hace un año repletos de bolivianos, ahora tenían varios asientos vacíos.
En el vuelo de ida, la mayoría de los compatriotas volvían al país luego de más de tres años de ausencia y tras haber logrado los "papeles" con el procedimiento del "arraigo social", establecido en la Ley de Extranjería de España.
"He dejado a mis niños con voces infantiles y ahora son dos adolescentes a quienes tal vez ni reconoceré", comentaba el paceño Juan Ponce, que buscará aplicar la reagrupación familiar para traer a su esposa e hijos, aunque sabe que la distancia ha resquebrajado el amor conyugal.
En ese vuelo también había personas que ya no piensan volver a España. "Ya tengo papeles, pero ya no es fácil encontrar empleo y lo que pagan es muy poco", dijo la cochabambina Estela Rodríguez, al agregar que buscará poner un negocio en Bolivia, antes que el dinero se "evapore" en Europa.
La cruceña Silvia Montero vio a sus hijos después de cinco años y vuelve a España con el corazón alegre por el reencuentro y seguirá ahorrando con su esposo en Madrid para tener pronto a la familia unida. "No sé si viviremos en España o Bolivia, pero deseo que todos estemos juntos", dijo a tiempo de lamentar que la situación de Bolivia siga inestable.
HACIA IRLANDA
En la sala de espera del aeropuerto de Guarullos en Sao Paolo, Lucy, que pidió el anonimato, dijo que viaja a Irlanda con la esperanza de trabajar con la orientación de una prima y aprovechando que Irlanda y Gran Bretaña no piden visa a los bolivianos. Desde abril del 2007 el resto de países de la Unión Europea estableció ese requisito. Lucy, de Chuquisaca, vivió en España, pero no pudo y no quiso pedir "papeles", pero el retorno a su hogar no fue como esperaba y ahora debe seguir viajando para encontrar la felicidad.
Otros viajeros se quedaron en Sao Paolo o Río de Janeiro, donde la situación económica permite contar con buenos ingresos, aunque con el riesgo de sufrir explotación de los brasileños y de los mismos bolivianos.
El compatriota Carlos Bueno, que vive varias décadas en el país carioca, dijo que es preocupante ver la continua migración, aunque hizo notar que hay muchos profesionales que ejercen su carrera y son un orgullo para el país.